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Respira libremente

Los seres humanos necesitamos urgentemente volver a la naturaleza. Según el yoga nuestro ser interior, está íntimamente unido con la naturaleza y el Universo que le rodea. Así como una gota de agua se diluye y funde con la inmensidad del mar, cada ser individual (atman) está buscando la plenitud en la fusión con la totalidad (lo absoluto- brahmán)
En estos nuevos tiempos que están llegando, se nos está privando, con el aislamiento y las mascarillas, del contacto mas primario con la fuente de energía (prana) que nos rodea, que es el aire atmosférico, que representa para las especies animales terrestres, lo que para los peces es el agua.
Es urgente compensar esta necesidad social de prevenir contagios, con el espacio abierto de la naturaleza, ya que llevar una mascarilla, por un lado nos asegura ser buenos ciudadanos que cumplimos con las leyes y normas que nosotros mismos creamos a través de las recomendaciones de la Madre Medicina y el Padre Estado, que parece que quieren velar por nuestra salud. Pero por otro lado, nos impide respirar con plenitud y conectar con el único elemento que todavía no se cobra en este planeta, que es el oxigeno atmosférico.

En la practica de yoga creamos un Oasis donde, manteniendo la distancia necesaria, permitimos que las practicas respiratorias milenarias del pranayama, nos ayuden a mantener esta conexión tan necesaria con el Padre Cielo y la Madre Tierra, que son nuestros verdaderos gobernantes en esta planeta.
Ya que nos piden no estar en espacios cerrados, salgamos por lo tanto al campo, a la playa, al monte, al parque que tengamos mas a mano, y simplemente respiremos y dejemos que nuestra boca, nariz y piel se impregnen de aire. Ya tenemos un buen filtro en la mucosa nasal, ya tenemos un maravilloso tejido linfático que necesita estar preparado para reaccionar ante cualquier microorganismo.
No protejamos nuestra casa, solo desde el exterior, creando un bunquer y unas defensas externas, si no la casa se pudre, si no la ventilamos.
Así que ponte las zapatillas y nada en el océano del aire atmosférico, disfrutando en espacios abiertos, respirando consciente, sonriendo y agradeciendo cada inspiración para que te inspire buenos pensamientos, y cada espiración para soltar las emociones que no necesitas.
Puede ser que nos digan que no hay ningún problema en cuanto a la saturación de oxigeno al respirar con mascarilla, que podemos sobrevivir, pero yo lo que quiero es vivir, no sub-respirar, y que todas mis células tengan oxigeno de sobra, no migajas de aire que me va a ir entristeciendo sin poder ver la sonrisa del caminante con el que me cruzo.
Prefiero cruzarme a dos metros, respetuoso, pero que mi vecino me vea mi boca y nariz, para que sienta que no soy una amenaza, que le sonrio y desde el corazón comparto el sentimiento que no estamos aislados, que vivimos en una humanidad compartida.
Nacimos de nuestra madre biológica cuando nos cortaron el cordón umbilical, pero en nuestra primera inhalación nos conectaron con La Madre Tierra a través del aire y todos caminamos y vivimos conectados con este otro cordón umbilical que atraviesa nuestras fosas nasales y nos conecta con el chackra cardiaco. No cortes mucho tiempo este cordón. Siempre que puedas únete con la naturaleza y RESPIRA LIBREMENTE.

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